Beethoven, un “sordo” genial

Enviado el 29/06/2020 por en Cultura, De Última Hora

Es ya un clásico asociar la sordera de Beethoven con la enfermedad de Paget

Ciudad de México
Agencias
Hay rompecabezas de todos los tipos, pero algunos son menos evidentes que otros. Todos reconocemos un cubo de Rubik o algún acertijo popular, pero también existen los rompecabezas de nicho de los que normalmente solo puede disfrutar un grupo reducido de personas. Esta limitación no está necesariamente en la complejidad, sino en el envoltorio, en el vocabulario con el que se presentan; porque estos rompecabezas de nicho son esas preguntas que distribuyen a lo largo de las fronteras entre lo que sabemos y lo que todavía desconocemos.

Diagnósticos algo tardíos
Cuando decimos “uno de los mayores rompecabezas de la historia de la medicina” es con conocimiento de causa. A los sanitarios les gusta de vez en cuando jugar a diagnosticar a personajes históricos basándose en los pocos textos que tenemos sobre ellos. A veces su forma de escribir revela problemas motores, tal vez relacionados con un Parkinson que va avanzando. Grandes fobias a las legumbres, como la de Pitágoras, pueden sugerir un problema metabólico como el fabismo. El virtuosismo casi demoniaco de Franz Liszt tocando el violín pudo deberse a un síndrome de Marfan, al igual que la obsesión del Greco por las proporciones corporales alargadas. Estos casos se tienen más o menos claros, no hay gran controversia, pero hay otros cuya naturaleza es mucho más discutida.