Crónica citadina

Enviado el 13/09/2017 por en Política, Portada

No fue un día cualquiera para la Librería de la UJAT. Personalmente y sin tanto protocolo, el gobernador acudió a comprar más de 30 libros, a la par que atendía demandas de ciudadanos que lo vieron caminar de sus oficinas en Palacio de Gobierno hasta el número 626 de la avenida 27 de Febrero.

Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo
A pesar de la bruma posterior al sismo del jueves 7, y la permanente amenaza de lluvia, el mandatario estatal camino de sus oficinas en Palacio de Gobierno al número 626 de la avenida 27 de Febrero, domicilio de la Librería UJAT.
Solo en compañía de Francisco Iván González y Mario Oramas, Núñez Jiménez, luego de hacer una introspección de la principal avenida de Villahermosa, se paró frente a la vitrina derecha de la librería. Ahí empezó a seleccionar ejemplares de autores diversos, aunque privilegiando la obra de sus paisanos: Miguel A. Ventura, Francisco Peralta Burelo, Jorge Priego Martínez, Francisco José Pedrero, publicaciones de la UJAT y…
Sin dejar de comentar el contenido de cada uno de los ejemplares en exhibición, el mandatario empezó a responder a las peticiones ciudadanas que lo abordaron en la banqueta, antes o dentro de la librería abierta durante la rectoría de Candita Gil Jiménez. Una de esas demandas reveló qué es lo que pasa en el sector transporte, los transportistas de oficio y la piratería.
Al cumplir instrucciones del Ejecutivo, Iván González comunicó a un particular con el secretario de Comunicaciones y Transportes, Agustín Silva Vidal. Minutos después el presunto transportista devolvió el teléfono celular al secretario particular del mandatario no sin antes informarle que el funcionario referido le había citado para este jueves. “¿Qué hago?”, preguntó incrédulo. “Si ya te lo puse para que hablaras y ya te citó no queda más que acudir con él”.
Hecho un manojo de nervios el transportista decía que, supuestamente, por equivocación su esposa le había puesto al pochimovil de la familia un rótulo para identificarlo como pirata pero que en un reciente operativo de Transporte “lo levantaron y no sabemos donde esta, y es legal…”
No era la primera vez que Núñez Jiménez acude a la librería de la UJAT. En otras ocasiones ha hecho el recorrido a tal lugar. Y en el camino recibe el saludo y responde a las demandas ciudadanas, delegando responsabilidades inmediatas a sus auxiliares como el caso referido.
Y de ahí, Núñez Jiménez se toma el tiempo para revisar anaqueles. Leyendo títulos universales y de nueva creación literaria que, a veces, lo llevan a consultar con Mario Oramas, uno de los que elaboraron la base de datos para que el mandatario no siga comprando libros que ya tiene en su biblioteca de Tabasco o en la capital del país.
Entre la compra de libros y la atención a sus paisanos, el mandatario destinó más de una hora. De las 14:55 que lo vieron pasar los consuetudinarios de El Submarino, a las 16:15 horas en que se perdió por la avenida 27 de Febrero, rumbo al Grijalva.

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