Crónica. Eso ya lo sabe Eusebio

Enviado el 11/06/2019 por en Política

Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo
Desde la cúspide de la pendiente de Méndez, esa donde las inundaciones de 1999 y 2007, confirmaron a Villahermosa como la Venecia mexicana, el alineamiento de 188 vehículos es el despertar de los vecinos de la zona sur del Centro Histórico de Villahermosa.

A la hora en la cual el gobernador Adán Augusto López Hernández pasa revista a las unidades que se incorporan al plan de seguridad de Tabasco, padres de familia regresan de acompañar a sus hijos a las escuelas; otros aún preparan el desayuno antes de la faena laboral, pero todos, todos, están sorprendidos porque la ruta de salida de los carros alegóricos de la feria anual de Tabasco, desde 1978, ahora asemeja una exhibición de automóviles azulados. Y con torreta.

Es temprano. A los corredores mañaneros no le queda duda de que la humedad será igual a los días precedentes. Ninguna esperanza de bajas temperaturas posteriores, otorga algunos vientecillos que de vez en cuando refrescan a los servidores públicos que acompañan a las autoridades. Eso ya lo sabe Eusebio.

Lo dice en el crucero de las avenidas Pages Llergo y Méndez, en la misma loma desde la cual vio navegar lanchas, canoas y cámaras de llantas, utilizadas como navíos, rescatando familiares y todo lo posible en la última inundación del siglo pasado: «Era la noche y las linternas nos guiaban por las aguas negras. ¡Cómo de que no me acuerdo!»

Eusebio tiene ochenta años. Narra la historia urbana de la Villahermosa antigua cuando ve pasar al gobernador López Hernández, así como al presidente del Tribunal Superior de Justicia, magistrado Enrique Priego Oropeza, además de Marcos Rosendo Medina Filigrana y Ángel Mario Balcázar Martínez, respectivamente, secretarios de Gobierno y de Seguridad y Protección Ciudadana, arriba de una camioneta «por la bajada de Méndez».

Todo es azul. Incluso, el cielo despejado no da ninguna señal de las lluvias que indistintamente caerían por la tardenoche en la ciudad. Pero azul es el uniforme de los policías, azul el color del parque vehicular. «Vamos con todo a ganar la batalla contra la delincuencia», expresa el mandatario estatal.

Así como a través de las redes sociales se dan pelos y señales de lo difícil que es vivir en Tabasco sin contar con «un perro a lado», también así empiezan a registrarse inconformes por el bloqueo, parcial, de una de las principales arterias de Villahermosa. «No entiendo. ¿No sé qué quiere la gente en realidad?», lamenta Jeringuilla.

Y ese jugador de futbol que por su velocidad se ganó a pulso tal mote, también recuerda la «otra gran inundación» de 2007. Fue, dice el contador por la UJAT, «cabrón, cabrón, cabrón. Todos perdimos todo…»

Desde la pendiente se puede ver el deslizar de la camioneta donde las autoridades pasan revista al parque vehicular como avituallamiento contra la inseguridad. Lejos queda el malecón pero el sol inclemente que inaugura la mañana «se ve, se siente» en la humedad, en el bochorno que conforme transcurre el tiempo se convierte en cadenas de inmobilidad forzada.

Eusebio y Jeringuilla, juegan a la experiencia partiendo de una «realidad innegable: ya hay dinero», coinciden. Y rematan como si fueran funcionarios del Sistema Nacional Metereológico: «¿Cuánto que hoy llueve?»

Y sí. Luego de las tres de la tarde, las primeras y esperadas aguas de junio bautizaron al parque vehicular disponible ya para rescatar la seguridad de la inseguridad pública de todos…

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