Crónica. Hay vacunas pero #Quedateencasa

Enviado el 14/01/2021 por en Política

Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo
Al oeste de Villahermosa, entre los pilares y muros del Hospital de Alta Especialidad ‘Dr. Juan Graham Casasús’, abrigados, familiares de pacientes muestran el amanecer nublado, frío, con una invisible pelusa que cae y humedece todo, mientras una cuadrilla de uniformados en verde olivo camuflageado, en pie, aguardan indicaciones jerárquicas, cuando una mujer enfrenta al personal que atiende el módulo de ingreso identificándose con mica electoral al instante que arriba al inmueble el gobernador Adán Augusto López Hernández.

Pasan las 9 horas. Como abejas a la colmena, reporteros acuden, rodean y frenan el paso del titular del Ejecutivo, cuyo rostro de inmediato es cercado por micrófonos personalizados, grabadoras y dispositivos móviles. Sale la nota que confirma lo irrefutable: hay suficientes vacunas para aplicar al personal de salud que está en la primera línea del combate a la pandemia del covid19.

—¿Y cuándo se va a vacunar?, preguntan. Se escucha la respuesta nasal por el cubrebocas, es a botepronto: «Cuando me toque, puede ser en mayo», aventura el interpelado tras indicar que la semana venidera llegará otra dosis similar a la que arribo este martes al aeropuerto internacional de Villahermosa: 9 mil 975 vacunas Pfizer.

Para ese momento, el enjambre de comunicadores ya había hecho lo propio con los doctores Silvia Guillermina Roldán Fernández y Víctor Manuel Narváez Osorio. La titular de la Secretaría de Salud reiteró que la logística de distribución y entrega del inmunológico a los hospitales públicos y privados estará a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

—¿Cómo va el Hospital en cuanto a pacientes, qué tan graves están?—, interrogan al director del ‘Juan Graham’, quien con la mascarilla que remata la indumentaria blanca medica, expone:

—El porcentaje de ocupación en este momento de acuerdo al total del número de camas COVID que tenemos es del 50 por ciento aproximadamente, son 232 camas y hoy tenemos 117 pacientes.

—¿Se ha ido incrementando?

—Sí. El problema de esta segunda etapa del COVID es que estamos teniendo pacientes muy graves, de esos 117 pacientes, tenemos 43 en el área de apoyo ventilatorio, son pacientes intubados extremadamente graves.

«Yo les diría para que tengan una idea, en el mes de octubre atendimos 123 pacientes, que fue el mes que tuvimos menos pacientes; en noviembre cerramos con 152 ingresos, en diciembre prácticamente llegamos a los 300 ingresos y en estos primeros días de enero hemos tenido un promedio de entre 14 y 16 pacientes por día…»

Mirando a sus interlocutores con preocupación, alerta:

«Estamos en una etapa extraordinariamente crítica. Esta semana es una semana muy difícil porque se van a reflejar todas las fiestas de fin de año. Vemos que después de las reuniones, el virus tarda cuatro días para incubar y los cuatro días siguientes son síntomas generales, y a partir del día nueve empiezan los pacientes que van a ponerse más graves. En estos momentos estamos viendo a pacientes que están en los días del 9 al 13 que son los pacientes más graves…»

Y la inquietud del galeno replica en el gobernador López Hernández cuando reiteró el llamado a la población para respetar las medidas de seguridad sanitaria y «no bajar la guardia» ante el virus que en Tabasco, hasta este martes, acumulaba 3 mil 365 víctimas fatales.

A unos metros de la burbuja donde se han quedado las autoridades, una enfermera —jeringa en la diestra, con cubrebocas y mascarilla de acrílico, y chaleco en café, que porta un brazalete con la leyenda ‘Gobierno de México Vacunación COVID19’—, administra la vacuna en el brazo izquierdo de un trabajador del sector salud que sonríe de nervios a una ‘Servidora de la Nación’ que atestigua la escena detrás de la paramedica.

Afuera, a veces, la menuda llovizna toma cuerpo. La temperatura ronda en los 20 grados. Hace frío.

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