Crónica. Lo mejor es quedarse en casa

Enviado el 22/06/2020 por en Política

Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo
«¿Por qué siguen apareciendo contagios de coronavirus?», en la imaginaria, se pregunta, leyendo el periódico, don Carlos Hernández, un jubilado por doble oficio: ejecutante de armonía en marimba y velador de la Secretaría de Educación. Sentado en la terraza de su casa, ve pasar el domingo soleado y en ley seca dedicado a festejar el consumista Día del Padre.

Al ver conducir al párroco del Santuario Guadalupano, Denis Ochoa Vidal, una camioneta de lujo en color blanco, con el clima puesto, doña Eugenia, vecina de la colonia Primero de Mayo, frena el paso. Alza un poco la sombrilla, exclama: «Mira que sí deja la limosna…» Un grupo de dipsómanos toma sombra en los árboles de la india del jardín de niños Jacoba Vázquez.

En su acostumbrada conferencia de prensa dominical, el obispo Gerardo de Jesús Rojas López confirmó lo que había anunciado durante la semana que recién concluyó: el clero católico no reanudará la celebración de misas presenciales «hasta que bajen» los contagios del coronavirus en Tabasco. Posición que extenderá las ceremonias religiosas de forma virtual hasta nuevo aviso.

«A salud de todos mis colegas, les deseo un excelente domingo pasenlo de lo mejor después de luchar contra este cocobicho creo que es justo relajarme un poco, cuidense dios me los bendiga a todos.un pequeño lujo pero creo que me lo meresco.», con esa redacción un técnico laboratorista del hospital del Isset se reencuentra, vía WhatsApp, con sus compañeros del equipo de futbol Rayos, que compite en la liga regional de veteranos mayores de 55 años.

Víctor Manuel Pestaña, un soldado más del ejército blanco que está en la primeria línea de la guerra contra la pandemia del covid19, acompaña el saludo con una fotografía en la cual destaca una botella de wiski parecidas a las viandas que desde temprano circularon por las «benditas redes sociales» para desear un cúmulo de bienestar a la parte complementaria de la familia: el padre.

Prohibida la venta de bebidas etílicas desde las 18 horas del jueves, la movilidad de la población disminuyó significativamente. Diametralmente opuesta a la registrada el sábado cuando las pastelerías y comercios no esenciales hicieron su agosto a pesar de la restricción sanitaria imperante. Hasta el transporte público de pasajeros de combis y taxis, escaseó.

En compañía de sus hijas, don Carlos pasa la mañana hasta que, después del mediodía, llegan los amigos: Teta y Platanón, los voceadores de periódicos en las casas y esquinas de las calles y avenidas de la colonia Primero de Mayo. Es la cita habitual de todos los días. Al encuentro, suelen sumarse el taxista, el electricista…demás vecinos de la calle José Moreno Irabién.

Y desde que se anunció la pandemia en el mundo, la plática no varía: entre las diversas especulaciones en torno al origen del coronavirus, va de China a Estados Unidos, de Rusia a Corea del Norte o de México a Tabasco. Este domingo no fue la excepción con toda y la celebración del Día del Padre: «¿Será que no entiende la gente que lo mejor es quedarse en casa?»

–¡Quizá usted me va a dar de comer y beber! — riposta Teta, el niño que se hizo adulto en la calle haciendo mandados a la palomilla, a la pandilla, a todo aquel que lo requiera no obstante la venta de periódicos.

–Bueno, tú porque no tienes familia, pero ¿y los demás?

–Déjense de tonterías, hay que brindar por el día del padre ¿verdad don Carlos? — sentencia, Platanón, el voceador con dos hijos vecino de la calle Anacleto Canabal.

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