Editorial: Juan Carlos Huerta

Enviado el 16/05/2018 por en Portada

Enojo y frustración, como dijera Gina Trujillo y deseos de reconciliación social como expresara Adán Augusto, son los sentimientos encontrados que estamos viviendo muchos tabasqueños, sobre todo, aquellos que ejercemos el periodismo de manera cotidiana y convivimos en esta actividad con Juan Carlos Huerta muchos años y que ahora, inesperadamente para los tabasqueños, sufrió lo que muchos mexicanos y tabasqueños han sufrido, una muerte irreflexiva a todo sentimiento humano.

Es lamentable lo que sucede. Estamos cierto que nadie en pleno uso de sus facultades decentes y sanas, desea un mal de tal naturaleza. Fue un comunicador con una línea de trabajo abierta como hay muchos medios en Tabasco, nada que amerite una agresión así. De pocos amigos y casi en solitario y prudente en su vida personal, su muerte, nos tomó a todos por sorpresa.

Arturo Núñez, seguro, es un hombre consternado. Cultivó su amistad públicamente en varias giras con Juan Carlos, de manera abierta y espontánea. No dudamos ahora en el interés que expresó en dedicarle tiempo a este lamentable hecho. Por supuesto no es un hombre de palo, pese a que algunos ya le “exigen” y “condenan” el hecho, para que se esclarezca, como si fuera varita mágica, y no podemos permitir los comunicadores que se politice para beneficios personales y políticos la muerte de este importante comunicador, compañero de oficio de todos nosotros.

Los anónimos cotidianos buscan sus propios “culpables”. Es importante como ciudadanos estar al margen de estos comentarios. Hay quienes buscan tomar el poder con insultos, ofensas y mentiras, esto hace mucho daño a Tabasco, a su gobierno actual y a su gobierno futuro. Los medios de comunicación, con nombre y apellido, debemos estar tranquilos y no hacer eco a nada que pueda dañar a Tabasco y a los tabasqueños.

La vida tiene que seguir. Las campañas y la actividad cotidiana de vida de todos no se pueden parar. Estemos los tabasqueños más unidos que nunca. No desesperemos porque algunos así lo esperen. Ante la desgracia encontremos la tranquilidad. De las autoridades esperamos lo que les corresponde en derecho, solucionar el caso y poner toda la voluntad en ello, así lo deseamos todos, así esperamos que se cumpla.