Los mártires de la CIA.

Enviado el 13/08/2019 por en Ciudad

Por Ferdusi Bastar Mérito
Rumbo Nuevo
Nuestra Constitución Federal, la más avanzada en el mundo del siglo pasado, se redactó, debatió y aprobó en 1916 y se promulgó a principios de 1917. DIEZ AÑOS más tarde, en enero de 1926, el Presidente Calles, uno de los estadistas más grandes que ha tenido este País, creador de Instituciones, el Banco de México entre decenas de ellas, envió al Congreso una iniciativa de Ley Reglamentaria del 27 Constitucional, reglamentando que como lo ordena la Constitución, el petróleo es propiedad de la Nación, y solo la Nación puede extraerlo.

Sin embargo, en los transitorios de establecía que en virtud de que el Estado mexicano había otorgado concesiones a extranjeros con anterioridad a la promulgación de la Constitución, estas concesiones se respetarían, para la explotación de estos pozos hasta su total agotamiento, pero que ya no podrían perforar nuevos pozos.

El embajador norteamericano Schaffield presentó a la Cancillería una nota de protesta, pidiendo que se tomara en cuenta la opinión de la compañías, que interpusieron 42 amparos contra la posible Ley. Los Caballeros de Colón, en Estados Unidos, publicaron un desplegado protestando que en México no había libertad religiosa, (repito, 10 años después de la Constitución) y el The Wall Street Journal pide el desconocimiento del Gobierno de México, La reglamentación de un artículo constitucional se convierte en un problema de soberanía nacional.

El 4 de febrero, de este año de 1926, el Arzobispo Luis Mora y del Rio hizo declaraciones al reportero Monroy, protestando contra la Constitución, especialmente contra los artículos 3, 27 (el del petróleo) y el 123, y pidiendo al pueblo que no obedezca la Constitución por injusta.

En los pulpitos se pide la desobediencia de la Constitución. El Gobierno ordena la expulsión de sacerdotes españoles que hacían estos sermones en contra de la Constitución.

25 de julio, Carta Pastoral de los Obispos, decretando el cierre de los templos. Calles no cerró ninguna iglesia.

28 de julio el Presidente Calles declara: Que puede hacer el gobierno ante un grupo, religioso o no religioso, que desconoce la Ley fundamental y la combate abiertamente?

4 de agosto. Convención en Filadelfia de los Caballeros de Colón, con la participación de mexicanos, piden la intervención de los Estados Unidos, ofrecen un millón de dólares y 800,000 hombres contra México, y con la ayuda de mexicanos.

Es largo el rosario de documentos. En resumen, empezó a entrar el contrabando de armas de Estados Unidos, y se levantó a los más desarrapados del bajío para que enfrentaran al ejército. Finalmente el Presidente Calles para detener la masacre agrega a su iniciativa una frase “salvo la existencia de contratos de arrendamiento”, que da pié a la simulación y que las compañías sigan perforando hasta 1938 en que se decreta la expropiación

Al agregarse esta frase, el arzobispado declara que ya no hay conflicto religioso en México. Mágicamente termina.

Pero quedan los miles de muertos de una guerra injusta contra México, de indigentes que inocentemente se enfrentaron al ejército al grito de “Viva Cristo Rey” y murieron como mártires de la CIA, que no de su religión, que desde luego es muy respetable.

El problema es la clerecía, siempre aliada a intereses contra México, en la invasión norteamericana, en la invasión francesa y más recientemente a los grupos hegemónicos.